El marketing político es un servicio y una gran herramienta que muchas compañías de marketing desconocen aunque en realidad es algo muy similar al marketing tradicional, sólo que dirigido a representar algún partido político y maximizar la imagen de algún político potenciando sus mejores cualidades.
El marketing político se podría definir como “Hacer la política más cercana a los ciudadanos, consiguiendo que éstos sean participas de la gestión y que las decisiones políticas sean conocidas por los vecinos de una forma clara y directa”.
Tanto el marketing como la comunicación son las señas de identidad dentro de los procesos de comunicación frente a los ciudadanos. Gracias a ello, se pueden conocer las inquietudes de los ciudadanos, iniciativas y todas aquellas cuestiones que contribuyen a mejorar la sociedad.
El marketing político es la adaptación de herramientas del mundo de la empresa al mundo político y no viene a ser otra cosa que “Acercar un producto, una Idea o un servicio al ciudadano”.
Con la nueva era de la publicidad, la comunicación política requiere de una estrategia y unas tácticas de publicidad para construir una imagen, una credibilidad y una identidad, mezclando “propaganda” y relaciones públicas.
En la actualidad, el marketing político se ha vuelto más complejo motivado en parte por las nuevas tecnologías y los nuevos canales de comunicación online emergentes. Las redes sociales, unidas a los medios informativos digitales y blogs, posibilitan nuevas formas de contactar con los usuarios, creándose nuevas formas de motivar a la participación ciudadana en favor de un partido o de los candidatos a elegir.
Pese al nuevo contexto, la planificación estratégica en cuanto a comunicación política se refiere se sigue sustentando en varios ejes concretos:
En el contexto actual, donde predomina la incertidumbre en la credibilidad y en el buen oficio de los políticos, se hace más visible la necesidad de la sociedad de ver personas comprometidas realmente y no papeles sin resultados.
Las campañas digitales en la política se pueden reforzar mediante las técnicas tradicionales utilizadas. Por ejemplo, una campaña política puede organizar un evento tradicional de recopilación de persona para solicitar información o firmas, pero proporcionar a las personas un código QR que conduce a una plataforma (web o app) de la campaña más accesible y fácil para el manejo masivo de registro de datos.
Además, una herramienta digital le permite a los organizadores de la campaña brindar la información necesaria a los voluntarios desde una fuente centralizada. Al llegar a cientos de personas con solo hacer un clic en unos pocos pasos, también los organizadores de la campaña pueden comunicarse sin esfuerzo con los encuestadores en el campo o con los votantes que necesitan la información más reciente sobre los lugares y horarios de votación.
El uso de la tecnología para una campaña política es tan impactante como organizar el trabajo de 350 voluntarios para ayudarlos a llegar a más de 100 000 personas en 12 horas o llegar a un simulador de 25 000 votantes diariamente . Al facilitar los procesos de divulgación y compromiso, el marketing político digital se ha convertido en una forma de que las campañas sean más eficientes para alcanzar los objetivos y alcance de la campaña política.
Por muy transformadora que pueda ser la plataforma de un candidato, las posibilidades de éxito son bajas si no se amplía su alcance. Para las campañas que necesitan usar cada minuto para ganar seguidores, la tecnología de campaña política puede brindar un tiempo valioso a los organizadores de la campaña.
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